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Luis A.Solari

· junio 5, 2018 · Grabado , Pintura ·

Solari, gran pintor uruguayo, me impresionó su obra, el día que contemplé y ayudé a organizar una de sus exposiciones en Punta del Este. Su color, los temas, lo que decía en cada una de ellas, es recuperar la identidad de los uruguayos, o ponerla de manifiesto con sus bellezas y sinsabores.

Solari, nació el 17 de octubre de 1918, en Fray Bentos, departamento de Río Negro. Para pérdida de la cultura nuestra, murió un 13 de octubre de 1993, a los 74 años, en Montevideo.

INICIOS

En 1925 se trasladó a Montevideo, y allí conoció a Zoma Baitler y luego ingresó al taller de Guillermo Laborde, en la Escuela Industrial. (Círculo de Bellas Artes). Al comienzo de sus actividades artísticas realizó en su ciudad natal, escenografías y carros alegóricos de carnaval. Esta era una fiesta que le atraía, quizá por su colorida expresión, la música, o el pueblo entusiasmado y la reunión de alegría, tristeza enmascarada, legado de pueblos que sufrieron la esclavitud y el dolor. Hoy , en esos carnavales ofrecían sus bailes y colores para disimular la tragedia.

Así que el carnaval es uno de los impulsos más genuinos para expresar en su trabajo las máscaras, que después seguirán apareciendo en todas sus obras. Por tanto su obra es parte del folklore nacional. Fue profesor de Enseñanza Secundaria. Lo que le permitió viajar a Paris. Estudió en Paris, cursos de grabado al aguafuerte en l’Ecole Superiere des Beaux Arts, con el profesor Eduard Goerg. En Nueva York y en Morristown (EEUU), estudia en el Pratt Graphic Centre y en el New York Graphics Workshop, junto a Liliana Porter y Luis Camnitzer. Regresa a Europa.

PROYECCION

Podría pensar que su obra tan exquisita, es una síntesis de expresionismo, informalismo, y me atrevería a decir, de realismo mágico, que luego aparecería en la literatura y en el cine de nuestro suelo y de América. Es un artista que realizó grabados, objetos, pinturas y collages. Rescató refranes, dichos populares, citadinos o campestres. Emplea figuras humanas con máscaras, o animales, sugiriendo una duplicidad en la personalidad humana.

Fue su forma de exponer la hipocresía y la falsedad, o lo hermoso de las canciones tradicionales infantiles, que no deberíamos olvidar. Mientras duró la dictadura cívico-militar, Solari se mantuvo lejos del país. Tenía información constante de lo que sucedía y sus obras manifestaron en desfiles carnavalescos las leyendas que representaban las protestas populares. En forma particular me emocionó una obra suya que vi, en casa de una amiga.

En la misma vi una gallina, hermosa, con su plumaje multicolor, que en el pecho llevaba flores sujetas por una banda que decía: “Yo no soy buena moza”.

TRASCENDENCIA

En otras obras aparecen hombres y animales juntos, como en Navegante y Paloma. La paloma de la paz y hombres que quieren irse en barco y los animales muy monstruosos del mar, los quieren detener. También jugó con los cuentos infantiles, o mal llamados infantiles, con carruajes estilo Cenicienta, el lobo feroz de Caperucita, y los lejanos e indiferentes a estas maravillas, separados por un alambrado del estilo de nuestros campos. “Un domingo en cualquier parte”.

Podría describir la maravilla de sus obras, pero es mejor que la vean en el Museo de Fray Bentos, que se llama precisamente con su nombre. Realizó muestras colectivas e individuales en Uruguay y el mundo. Dos sucesos conmocionaron a Europa, las 20 ilustraciones que hizo a “Fábulas de Esopo”, y que fuera llamado para integrar en el envío de Uruguay a la primera Bienal Latinoamericana.

Expuso en San Pablo (Brasil), en Nueva York, en San Juan de Puerto Rico, en Bogotá (Colombia), en Francia, en Austria, en Italia, España, Argentina, México, Venezuela, Noruega, Panamá, Israel, Yugoslavia, Chile y Japón. (Estas exposiciones siguen el orden cronológico en que se realizaron).
Solari utiliza en todo su trabajo, colores que podríamos decir son los que los niños mezclan con pasión, cuando les interesa un tema, o cuando son incentivados por otra u otro artista que los hace sentir la belleza de la culminación de una obra. Obra que nunca finaliza, pero en la que se descubren procesos de su interior que sin pensarlo, salieron a la superficie, como cuestiones mágicas, donde transforman en color atardeceres dignos de los impresionistas, o animales que cuidan y quieren, sin saber que pueden representan lo brutal de la existencia o la caricia de la amistad.

Solari mantuvo esta poesía de la vida en su transcurrir.

Viendo, en mi experiencia docente y admirando a los grandes hombres y mujeres que nuestro país ha tenido, me atrevo a compararlo con lo que vi en mi carrera docente, interpretando lo que mis alumnos (privilegiados por la ayuda de una gran artista como Ana Baxter, que los guiaba, sin intervenir en su creatividad), transmitían de su amor o desencanto que la vida les había regalado, para superar, engrandecer, sublimar o cuestionar, en las obras que en el taller realizaban.

Este asumir de Solari de nuestras canciones infantiles, de los cuentos tradicionales, de los proverbios, de refranes, de dichos populares, algunos extremadamente crueles, representan como en el caso de los niños, las circunstancias que a cada uno le toca vivir y Ser.